
Durante una sesión de terapia de luz roja e infrarroja, el paciente se expone a una fuente de luz especializada que emite longitudes de onda específicas de luz roja e infrarroja. Estas longitudes de onda penetran profundamente en los tejidos del cuerpo, donde son absorbidas por las células. Una vez dentro del cuerpo, la luz roja e infrarroja estimula una serie de respuestas fisiológicas beneficiosas, incluyendo el aumento de la producción de energía celular, la mejora de la circulación sanguínea y la reducción de la inflamación. La sesión dura 30 minutos, durante los cuales el paciente puede experimentar una sensación de relajación y bienestar.